Castell d'Escornalbou
Descripción
El Castell d'Escornalbou, también conocido como Castillo Monasterio de Sant Miquel d'Escornalbou, se alza majestuoso sobre el cerro de Santa Bàrbara, a 649 metros de altitud sobre el nivel del mar. Ubicado en el municipio de Riudecanyes, en la comarca del Baix Camp (Tarragona), este singular conjunto monumental fusiona los restos de un antiguo monasterio y de un castillo medieval, transformado a principios del siglo XX en una mansión señorial de estilo ecléctico y romántico.
El entorno natural que lo rodea es de gran belleza, con una vasta extensión de bosques mediterráneos. La vegetación dominante es el pinar de pino negral (Pinus nigra), especialmente resistente a los fuertes vientos de la zona, acompañado de robles y madroños. Cabe destacar la presencia de un pequeño y peculiar alcornoque, una rareza botánica en la franja prelitoral debido a la composición ácida del suelo.
Geológicamente, el cerro de Escornalbou es de origen triásico, caracterizado por una distintiva piedra arenisca de color rojo (gres rojo), material utilizado en la construcción de gran parte del conjunto. Históricamente, la montaña también fue una fuente de recursos minerales, con la explotación de minas de barita y galena (mena de plomo). De hecho, el nombre "Escornalbou" podría derivar de la idoneidad de sus rocas areniscas para afilar herramientas y "escornar" (quitar cuernos) a los bueyes.
Su posición estratégica, en las estribaciones orientales de la sierra de l'Argentera, lo convirtió en un excelente punto de observación, ofreciendo una de las mejores panorámicas de las comarcas de Tarragona. Desde la ermita de Santa Bàrbara o desde el antiguo claustro-mirador, se puede divisar hacia el este y el sur el Camp de Tarragona, la costa desde el Garraf hasta el Delta del Ebro y el Golfo de Sant Jordi, llegando incluso a distinguir la sierra de Tramuntana de Mallorca en días claros. Hacia el oeste y el norte, se observan los imponentes relieves de las Montañas de Prades y la Sierra del Montsant.
El edificio actual es el resultado de la reconstrucción impulsada en 1911 por el ilustre reusense Eduard Toda, quien restauró las ruinas después de la desamortización. Se conservan partes auténticas como la iglesia románica del siglo XII, restos de la sala capitular y parte del claustro, convertido en un espléndido jardín-mirador. Toda reunió allí una rica biblioteca y colecciones de arte, haciendo de este espacio un importante centro para los intelectuales de la Renaixença catalana.
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