El ascenso al Croscat: Más allá de Santa Margarida y la Fageda
Realizada el 8/12/2025
Realizada el 8/12/2025
Hoy hemos disfrutado de una de las rutas clásicas de la Zona Volcánica de la Garrotxa, pero con un toque especial que la hace inolvidable: el ascenso a la cumbre del Volcà del Croscat. Esta circular de 13.9 km nos ha permitido redescubrir la majestuosidad de este paisaje en pleno invierno, con una serenidad que solo se encuentra a primera hora de la mañana.
La aventura comenzó en el parking de Santa Margarida (donde hay que prever 4€ de tasa), con una subida suave hacia el cráter del Volcà de Santa Margarida. El ambiente matinal era fresco y enigmático; el sol aún no iluminaba del todo el interior del cráter, regalándonos una perspectiva casi íntima y sin aglomeraciones. Después de inmortalizar el momento, continuamos por un sendero que nos llevó por el encantador Oratorio de Sant Isidre, antes de llegar a Sant Miquel Sacot.
Superado Sant Miquel, el camino nos condujo hacia la icónica Fageda d'en Jordà. A pesar de encontrarnos en invierno, con los árboles despojados de hojas, su belleza no disminuyó, ofreciendo un escenario casi mágico. A poca distancia, las ruinas del Castell de Sacot nos recordaban la rica historia de estas tierras.
Después de llegar al parking de la Fageda, el verdadero reto y la joya de la jornada nos esperaban: el Volcà del Croscat. En lugar de seguir la ruta interpretativa habitual hacia las gredes, emprendimos un camino menos conocido, que con un desnivel de unos 160 metros, nos llevó directamente a la cumbre. Esta ascensión, inédita para nosotros, fue una decisión acertada.
Las vistas desde la cumbre fueron simplemente espectaculares. El panorama que se extendía desde el Parque Natural de las Cabeceras del Ter y del Freser, con cumbres como el Balandrau y el Pic de la Dona, hasta la Alta Garrotxa con el Comanegra, e incluso el imponente Macizo del Canigó con el Pic dels Set Homes. También pudimos admirar el singular Puig del Bassegoda y la punta del Santuario de la Mare de Déu del Mont. Como testimonio del pasado, descubrimos las ruinas de una torre de telegrafía óptica militar, añadiendo un toque histórico a la maravilla natural.
La rápida bajada de la cumbre nos permitió explorar de cerca las impresionantes gredes del Croscat, desde donde el perfil del volcán y la torre de la cumbre tomaban una nueva dimensión. Concluimos esta magnífica ruta de 13.9 km con un almuerzo improvisado en el Restaurante Santa Margarida, cerrando un círculo perfecto en un día de exploración volcánica y vistas inolvidables.
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