Montsec de Rúbies: cimas y panorámicas inolvidables
Realizada el 29/3/2026
Descripción
El 29 de marzo de 2026, la llamada del Montsec de Rúbies fue irresistible, especialmente con la promesa de un día soleado antes de la llegada del calor. Después de mi ascenso al Munt de Montsonís, reservé este domingo para explorar el corazón de esta majestuosa sierra. El desafío era ambicioso: conquistar tres cimas emblemáticas de Lo Peladet y Tossal de Mirapallars (ambos “100 cims”), y el Tossal de les Torretes, el techo comarcal de la Noguera en una ruta de 13,21 km.
La jornada, sin embargo, estuvo marcada por la presencia de un fuerte viento que soplaba con insistencia por toda Cataluña, aportando una notable sensación de frío a pesar del sol radiante. Nuestra aventura comenzó cómodamente por una pista que nos condujo al caserío despoblado de Rúbies, donde aprovechamos para explorar su antigua ermita, testigo silencioso de un pasado. Seguidamente, un camino de subida nos llevó hasta la Portella Blanca, puerta de entrada a nuestro primer objetivo.
Desde la Portella, giramos a la izquierda para emprender el ascenso a Lo Peladet. Las vistas desde esta cima fueron un primer regalo: una panorámica impresionante del Montsec d'Ares, imponente al otro lado del valle de la Noguera Pallaresa. Después de disfrutar del paisaje, regresamos al collado para seguir la cresta de la sierra. Sabiamente, optamos por una pista con árboles que nos servían de barrera natural contra el implacable viento, en lugar del camino original de Wikiloc.
Una vez alineados con el Tossal de les Torretes, realizamos un ascenso de 65m de desnivel por terreno abierto, que nos llevó a la cima del techo comarcal. Desde allí, la recompensa fue inmensa: vistas espectaculares de Sant Mamet hacia el sur y un horizonte de montañas nevadas hacia el Norte, donde la ventisca (nieve arrastrada por el viento) creaba un espectáculo visual hipnotizante. Finalmente, pusimos rumbo a nuestro último objetivo, el Tossal de Mirapallars i Urgell. El ascenso fue un verdadero desafío por el viento, que ya era extremadamente molesto, lo que nos obligó a una estancia breve en la cima para protegernos.
La bajada por el Coll del Grau Ample nos condujo directamente al punto de inicio, cerrando una ruta circular que, a pesar de las inclemencias del viento, nos ofreció una inmersión profunda en la grandeza del Montsec de Rúbies. Fue una jornada que puso a prueba nuestra resistencia, pero que recompensó con unas vistas y una sensación de logro que solo la montaña puede ofrecer.
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